Papá Piquillo (Chiquito de la Calzada) es un abuelo gitano que se gana la vida cantando y bailando por las calles de Madrid con un mono, una cabra y sus seis nietos. Básicamente, con esto pretende sacar adelante a sus churumbeles y evitar el problema de la droga en sus nietos, un problema que le rodea y le tienta de forma sutil incluso a el en un momento dado.
Pero uno de los niños sufre un accidente que solo se puede curar en Australia, viéndose nuestro singular héroe en la necesidad de reunir un dinero que no tiene.
Crítica
Puntuación del crítico: 5
Chiquito de la Calzada no ha sido nunca un actor de esos que nos sorprenda en sus papeles. Sus principios en Aquí llega Condemor y en Brácula Condemor 2 no hicieron presagiar nada bueno. En esta película, huye sutilmente del genero que le vio nacer, la comedia, para encauzar sus pasos hacia la tragicomedia. Esta película nos demuestra que el gran error de Chiquito en el cine es encadenarse a personajes cómicos. Aquí lo vemos en una faceta más trágica.
No nos mintamos, la película, de por si, no es ninguna maravilla a nivel argumental, la típica historia de un barrio marginal y de un padre de familia siguiendo adelante. Pero se deja ver. Es divertida en momentos, tierna en otros, y siempre te saca una sonrisa por uno u otro momento.
No estamos ante la mejor película de ninguno de los actores que en ella intervienen (actores no consagrados algunos de ellos en este medio, como La Chunga que interpreta un papel muy típico en las barriadas marginales). Arevalo o Javivi tienen unos momentos interesantes (por poner dos humoristas a los que sigo especialmente en sus diversas carreras profesionales) pero la película no añade nada excepcional.
En pocas palabras, interesante película familiar que te hará pasar un rato entretenido, sin llegar a ser nada trascendental. Personalmente, me gusto mas Chiquito de la Calzada en su breve papel en la película de El oro de Moscú junto con Santiago Segura.
Ficha de Película enviada por Zadiko el 19 de Octubre de 2003
Última, inconfesa y memorable película de la fistrología. Primero se atrevió con el western, luego con el cine de horror (poético) y por último concluyó su corta pero carismática carrera protagónica con un melodrama de tintes bergmanianos y claras alusiones al cine de Rohmer. Magníficamente dirigida, con Chiquito ajustándose a la perfección a su complejo personaje ( Qué pena que Arrocet no salga, su interpretación resulta siempre harto gratificante), una fotografía de ensueño y una emotiva banda sonora a lo Miklos Rósza. A todo esto, hay que añadir la enriquecedora presencia de Chiki el mono, un verdadero animal de la actuación. En resumen, una película emocionante, estremecedora y de infinitas capacidades cinematográficas, injustamente marginada por la necedad de los pseudocinéfilos que pueblan este basto (Nunca vasto) país. Obra maestra absolutar, y si no, que me pinchen el diodeno.